Institucional

¿Por qué educar para la ciudadanía digital?

Las TIC (tecnologías de la información y comunicación) comienzan a configurarse como escenarios en donde se desarrollan intereses diversos, relaciones entre personas, entidades públicas y privadas, información, conflictos, construcción de identidades...

Y si bien a los adultos nos resulta necesario hacer un esfuerzo por imaginar los entornos virtuales como espacios de convivencia, para los niños, niñas y jóvenes resulta sumamente natural. Ellos habitan las redes sociales, no conocen prácticamente otra fuente de información donde acudir, mucho de su vida social pasa por allí y forman su identidad en la interacción con sus pares en estos entornos. Jugar, estudiar, conocer nueva música, ver series y videos, todas estas actividades son parte de su vida cotidiana y existen desde que ellos nacieron.

En este contexto, se vuelve necesaria la formación de criterios de uso responsable: ¿Qué merece ser publicado? ¿Qué puedo compartir y con quién? ¿Qué información es valiosa? ¿Cuándo se vulneran los derechos de los demás?

Todas estas preguntas merecen la construcción de una ética digital basada en las normas de convivencia que conocemos y adaptada a las características de las redes.

Precisamente por eso, porque los entornos digitales son espacios que se habitan, es que hablamos de ciudadanía digital, como un concepto con el cual trabajar el reconocimiento de derechos y deberes que todos tenemos en las redes.